"La magia de un instante perfecto"
«Cazadora de luces, testigo de emociones. Sigamos creando la magia de vuestro próximo instante perfecto.»







Sobre mi
¡Hola! Soy Eva Ripoll y, desde 1994, mi vida consiste en atrapar aquello que las palabras no alcanzan a decir. Como fotógrafa y artista, entiendo la imagen como un puente entre la técnica y la emoción pura; ese lugar donde el tiempo se detiene para revelar una verdad.
El Corazón en la Música
Para mí, la música no solo se escucha: se siente, se respira y, sobre todo, se ve. Llevo décadas persiguiendo esa nota invisible en el Palau de la Música y Les Arts, traduciendo la vibración de una orquesta en imágenes que te hacen latir el corazón. Mi cámara no es una intrusa, es una espectadora enamorada que busca el éxtasis de un director o la entrega de una soprano. Proyectos como «Los Gestos de la Música» o mi reciente «Memento Vitae» son mi forma de demostrar que la vida, al igual que una sinfonía, es un regalo que merece ser inmortalizado.
El Rigor de la Excelencia
Esa misma sensibilidad me acompaña cuando el protocolo manda. He tenido el honor de ser la mirada oficial de la Fundación Premios Rei Jaume I durante más de 25 años, capturando la brillantez de nuestros científicos y Premios Nobel. Colaboro habitualmente con la Cámara de Comercio de Valencia y ADEIT, donde mi reto es encontrar la magia y la humanidad detrás de la excelencia institucional. Mi secreto es la discreción: moverme como una sombra para que la autenticidad sea la verdadera protagonista.
Mi Refugio: Estudio Home
Mi centro de gravedad está en el barrio de Ruzafa. Mi estudio no es solo un lugar de trabajo, sino un espacio de puertas abiertas donde el arte se vuelve cercano y compartido, especialmente en citas como Russafart. Allí, entre risas y proyectos, sigo convencida de que mi misión es ver «lo que es obvio pero nadie nota».
Dicen que tengo la paciencia de quien espera la nota perfecta y la sonrisa de quien disfruta cada disparo. Te invito a recorrer mi trabajo, donde cada foto es una invitación a sentir, de nuevo, el latido de un momento irrepetible.
